martes, 18 de febrero de 2014

con Marisa Pérez Alonso


Otoño el amor

Sobre la pared manchada de tiempo, 
un incendio de hojas llama al amor secreto.
Sobre la piel descascarada de las horas,
un tronco fino y esbelto me trae el recuerdo de tu sombra.
Sobre las arenas grises y lanceoladas del muro,
se recortan los mínimos gestos de tus caricias y sus hojas.



La cautiva

En la vereda ha echado raíces una fotógrafa, pequeña y con flequillo. Debe creer que es invisible porque los otros pasan junto a ella y no se mueve. Hacía mucho tiempo que nadie se detenía frente a esta casa.
A veces las señales tienen rostros inocentes. Debe creer que nadie la observa, coloca su cabeza hacia un lado y otro antes del clic. Un rayo de luz azulino logró traspasar la barrera metálica de la celosía. Y mi rostro descuidado queda colgado detrás de la oscuridad y en un rincón de su fotografía. Entre los líquidos mágicos de su estudio emergerá mi rostro humano y la sorprenderá.
Ya no puedo preocuparme más. Tal vez la guirnalda de flores me ayude y me oculte a su mirada sagaz.
Comienza a amanecer. Dejo encendido el bullicio en la ventana somnolienta. Dejo manchado de rímel el recuerdo de nuestra vida. Y la huella de café con canela va abriendo un abismo por donde regresa una caricia. Esa niña ha vuelto.



¡ Muchas gracias, Marisa !
Su blog: Mundos peregrinos

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